Este pequeño aporte sobre la idea y arte de fabricar abonos orgánicos fermentados tipo Bocashi, surge con la finalidad de sistematizar algunas informaciones, fruto del constante intercambio con agricultores y la revisión bibliográfica previa, por parte de los estudiantes de ciencias forestales de la UJED, relacionando la investigación y educación, con la extensión rural. El objetivo principal de este trabajo es llevar a cabo un medio creativo para solucionar los problemas ambientales de una forma práctica y económica, tratando de imprimir una visión más integradora en los estudiantes; Realizando un estudio cualitativo, descriptivo, basado en la investigación previa existente, en la acción educativa y observación. Como resultado principal, el proyecto posibilitó un (aprendizaje) servicio a los estudiantes, a la comunidad educativa (aumentando los niveles de calidad) y al medio ambiente (disminuyendo el daño causado por abonos químicos), articulando la docencia con la investigación de forma creativa en el proyecto.
Las lombrices tienen la capacidad de acelerar el proceso de descomposición de los residuos. Pueden desintoxicar los suelos que contengan residuos sólidos, pesticidas o metales pesados procedentes de desechos industriales y agrícolas. Esto ocurre mediante el almacenamiento de estas sustancias en el tejido de las lombrices. También las enzimas de las lombrices y los microorganismos en el humus de lombriz pueden descomponer las sustancias tóxicas. Aunque los gusanos tienen una alta resistencia a las sustancias tóxicas, el nivel de toxicidad no debe ser muy alto. Para que los contaminantes absorbidos por las lombrices no vuelvan al suelo, se deberá quitar las lombrices del sistema. Porque si las lombrices "contaminados" mueren, todo lo que ellos habían extraído se acumula nuevamente en el suelo. Si es que se utilizan estas lombrices „contaminadas“ como alimento rico en proteínas para otros animales, los metales pesados se acumularán en la cadena alimenticia.
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